Fernando Solano

Carolina Fonseca

Resumen


Ella recuerda que la novela quedó a medio hacer. Y es que, a diferencia de sus obras anteriores cuyos personajes se dejaron conducir hacia un desenlace edificante, Fernando Solano le estaba resultando difícil por su empeño en hacer discurrir la historia por derroteros oscuros. Si bien desde el inicio notó cierto hermetismo, no imaginó nunca que este personaje se iría cerrando a los espacios que ella diseñaba para salvarlo de la solead. Así, frente al amor de la buena Esther, él eligió crear a Ignacia, una mujer enferma que nunca lo amó; frente a los reencuentros que ella propició en lugares públicos con Raúl Solano (único hermano dispuesto a ayudarle), él eligió apresurar el paso o cruzar en la esquina para no ser visto. Vencida, llegó el día en que lo dejó sentado bajo un aguacero en el banco de una parada de autobús al extremo norte de la ciudad.

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