El Abandono Escolar Y La Ética De La Pobreza

Marcos David Silva Castañeda

Resumen


Con fundamento en la ética de la pobreza (Nagel, 1980) este artículo revisa, conceptualmente, el abandono escolar como un problema, fundamentalmente, ético. Particularmente, se ubica dentro de los estudios que, desde mediados del siglo XX, se han desarrollado —con diferentes vertientes y aplicaciones— en torno de la teoría de la justicia (Rawls, 1995), la justicia distributiva (Walzer, 1993); (Elster, 1991) así como el estudio filosófico de la pobreza (Margalit, 1997). En ese interés el abandono escolar, puede ser definido, como un problema esencialmente ético porque involucra la decisión de una persona. Esto es, el espacio — personal e íntimo—  desde el cual una persona decide abandonar sus estudios. En ese sentido, el abandono escolar no es solamente una problemática estadística, educativa, o, incluso, institucional, como, un problema que involucra a la persona como noción filosófica. En términos abstractos, continuando con el razonamiento, el abandono escolar tiene una estrecha relación, casi inherente, con toda forma de pobreza —entendida como la incapacidad de una persona de ejercer y disfrutar de los Derechos del Bienestar (Rommer, 1990). Porque la pobreza limita, muchas veces determinantemente, las decisiones que realmente una persona puede elegir, restringiendo el uso de su racionalidad y voluntad (Margalit, 1997). Bajo este marco, este artículo, se organiza con base en tres apartados. 1) Retomando la noción filosófica de persona Kant (1973) definimos al abandono escolar no como resultado, estadísticamente hablando, si no como un problema inscrito en las decisiones que una persona toma. 2) Revisamos la noción de autonomía que permite a una persona formular y seguir las leyes que ellos mismos obedecen (como parte del imperativo categórico kantiano) y cómo la pobreza limita esa capacidad de autoimponerse leyes. 3) En el último apartado analizamos, conceptualmente, cómo el abandono escolar se retroalimenta de la pobreza porque ésta última limita la capacidad de una persona para: 1) Cumplir los fines que se ha propuesto. 2) Si cumplir los fines es un signo de libertad y la pobreza impide dar cumplimiento a los fines, por falta de medios. 3) Dar valor a las cosas es el resultado que toda persona expresa cuando es capaz de establecer sus propios fines, es una manifestación de autonomía. La autonomía trasforma, positivamente, la idea que de sí misma tiene una persona.

 


Palabras clave


Ética de la Pobreza, Justicia Distributiva, Persona, Autonomía

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